—¡Claro que soy alérgica a los duraznos, papá lo sabe! Fue él quien descubrió que Alejandra había hecho que la sirvienta pusiera jugo en mi cama... —sollozó Camila.
—¡Mentirosa! —Javier se abalanzó sobre ella y la agarró del cuello de la blusa. Con su altura, casi la levantó del suelo.
—Javier... suéltame, no puedo respirar...
La miró con un rostro que se iba deformando por la ira: —Camila, ¿olvidaste que usas el perfume favorito de Alejandra? El que yo le compraba constantemente. Aunque después