Mi boda con Samuel fue en la primavera del año siguiente. Como habíamos prometido en nuestra juventud, Julia fue mi única dama de honor. No invité a nadie de Puerto Céfiro, pero de alguna manera la noticia se filtró. El día de la boda, papá y Javier aparecieron.
Samuel vino a preguntarme qué quería hacer. La maquillista estaba trabajando en mi rostro cuando levanté la vista y nos vi a ambos en el espejo. El maquillaje nupcial era más elaborado, haciéndome lucir diferente. Como las begonias que S