Marina
Tenia un poco oxidada mi técnica de nado, pero algo recordaba y para ser sincera no pretendía recorrerme el lago subterráneo a nado como una profesional. Pretendía disfrutarlo y opté por ir a braza, despacio y disfrutando de la belleza que me brindaba la naturaleza ante mi. Me recorrí dos pequeñas cuevas de agua gélida, pero a base de nadar poco a poco se me fue quitando el frío que sentía que me devoraba la piel. No tardé mucho en introducirme por una gruta la cual su entrada era peculia