Cassy
Llegamos a la habitación, cruzamos la puerta en la misma postura y me lanza de espaldas encima de la cama. Doy un grito por la sorpresa de caer a la cama. Nos reímos y seguimos besándonos. Sin dejar de morderme el cuello, con gran pericia logró desabrochar mi blusa, exponiendo mi sujetador negro. Lo miro directamente a la cara, y los dos asomamos una media sonrisa maléfica, retadora. A ver cómo harás para quitármelo pensaba yo.
Que tonta, es un hombre sencillo y no se complica la vida. Me