Marina
Debo de ser una obtusa total. Aquí estoy dando vueltas por el salón ya casi dos horas, me siento, me levanto y así sucesivamente, solo con una idea en mente: darle una oportunidad a ese tonto de explicarse. ¿Acaso se debe a que me trajo un dulce y me he ablandado? No, no puede ser esa tontería. Aún puedo recordar su mirada de derrota cuando lo eché de mi apartamento. Tristeza, sí eso fue lo que vi en esos ojos pardos que me vuelven loca. ¡No, no no pienses en sus ojos!
No puedo ser tan d