Colgué tras esforzarme por mostrarme compasiva con Eliza y encontré a Layla estirada en el sofá fumando un cigarrillo y bebiendo un líquido transparente que, sin duda, no era agua.
—Pensaba que habíamos acordado que no fumarías dentro —observé mientras me dejaba caer a su lado y ponía los pies en la mesita de madera arañada que nos habían pasado mis padres—. Sabes lo mucho que molesta ese olor.
Ella no era una fumadora a tiempo completo, por lo general solo fumaba cuando bebía y no era dada a