El vigilante me abrió la puerta, y se inclinó sonriendo. Probablemente pensaba que yo era una invitada.
—Hola, señorita, usted debe de ser Yessica. Elana ha dicho que la espere aquí sentada, que enseguida estará con usted. —Habló discretamente a un micrófono prendido de una manga y asintió al recibir una respuesta—. Sí, justo aquí, señorita.Elana enseguida estará con usted.
Contemplé el enorme vestíbulo, mas no me apetecía pasar por la incomodidad de ajustarme todo el vestido para poder sentar