Resultó que el noventa y nueve por ciento de la correspondencia era basura que Markus nunca llegaba a ver. Todos los sobres dirigidos al «Director» iban directamente a la gente que editaba las páginas de la sección de Cartas, pero muchos lectores eran tan astutos como para enviar su correspondencia a nombre de Markus.
Yo tardaba unos cuatro segundos en ojear un sobre y comprobar si era una carta dirigida a él en lugar de una invitación a un baile benéfico o una nota de un amigo largo tiempo des