GIANNA
A la mañana siguiente, Vik y yo bajamos a desayunar con Laurice, quien hoy tenía que asistir a un evento oficial como representante de la Corona ante uno de los componentes de las Fuerzas Armadas; sin embargo, ella no tardó en manifestar su malestar por lo de anoche.
—Cam, ¿de verdad los vas a dejar quedarse? No me gustan para nada, ¡son unos irrespetuosos! —clamó ardida mientras tomaba su taza con café y luego me miró—. Y perdón, Gia, sé que son tus padres y todo, pero es que… —Reviró l