GIANNA
El corazón se me fue a la boca y empecé a sudar frío, ¿cómo es que esto había terminado así?
—Si vuelve a tocarme, llamaré a la policía para que se ocupen de los dos —advirtió Vik con mucha seriedad.
—¡Pero qué demonios te pasa! —gritó mi padre.
—¡Gianna, este hombre es un déspota, tienes que salir de aquí! —chilló mi madre mientras rodeaba el sofá y venía hacia mí.
Le vi las intenciones en el acto; sin embargo, esta vez fue Thomas quien se metió en el medio.
—Deténgase, por favor.
Pero