GIANNA
La voz de Laurice cortó todo rastro de respuesta de mi parte, y solo atiné a mirar hacia arriba con los ojos bien abiertos, sorprendida por sus palabras. ¿Así de mal se veía?
Ella vestía ropas de estar en casa, pero la clase se desprendía de su cuerpo con cada paso que daba escaleras abajo, y cuando llegó a la planta caminó hacia la sala como si nada.
Mis padres la miraron con obvio desprecio, pero ella les contestó con ojos duros y luego volteó hacia mí.
—Que falta de educación de su