CAMERON
Tenía una concepción de mi propia vida y de la realidad bastante diferente a lo que muchos esperarían de mí. Si la Reina Victoria estuviera viva, probablemente me habría condenado al paredón hace mucho. Yo no poseía la tradición en mis venas como mis familiares lejanos, los Windsor, ni las ansias de hacer todo bien como mis otros parientes, los Bernadotte.
Solo era un chico que creaba su propia concepción de la realeza, una no tan ruda y cruda como todas las demás, una más realista, por