GIANNA
Tragué con dureza ante la atmósfera mientras sentía mi pulso acelerarse con ligereza, y vi a Thomas acercarse con un sobre en la mano.
—Señor, ya está listo. Es el acuerdo estándar para casos de emergencia, pero creo que será suficiente.
—Lo será —respondió Vik y resopló—, mantenlo a resguardo y hazlos pasar, por favor.
—De acuerdo, señor
—¿Por qué yo no tuve que firmar un acuerdo de confidencialidad? —pregunté mientras veía al castaño avanzar hacia la entrada, y a la señora Laila ir a d