GIANNA
Los adultos nos quedamos en un silencio tan sepulcral y tenso que podría cortarse con un cuchillo, y Karin y Gregori no tardaron en mirarme con los ojos bien abiertos, en tanto yo hacía lo propio con un Vikram que, en cambio, me veía con mucha calma, como si esto fuese un paso natural en nuestra relación.
—¿La Reina? —preguntó Gregori y volteó a ver al muchacho.
Vik sonrió y asintió con la cabeza.
—Pasaron muchas cosas que explicaré con detalles más tarde, pero… cuando estaba en la unive