GIANNA
Esa tarde, cerca de las tres en específico, un Vik que se veía precioso con un simple suéter y jeans negros, y yo, también con suéter porque decidimos venir a juego, bajamos del auto que nos trajo desde el Palacio hasta, irónicamente, otro palacio, esta vez el presidencial, que era custodiado por muchos escoltas y guardias en trajes oscuros y de apariencia imponente.
De todos los eventos de la agenda, Vik decidió solo dejar este, la fiesta por el séptimo cumpleaños del hijo mayor del Pre