GIANNA
En la mañana del veintiséis de mayo el ambiente era diferente en el departamento. Los días pasados, tal como lo pedí, Cameron me dio mi espacio y apenas me habló para las cosas más básicas: en el trabajo, o para decirme que en la nevera había helado de fresa y de ron con pasas, dos de mis sabores preferidos, o para recordarme que hoy era un día importante.
Catorce años atrás, cerca de las diez de la noche, mientras el auto de Su Majestad, Cameron II, venía de vuelta a los territorios nac