GIANNA
Mis sentidos volvieron a cero en un simple segundo, y el frío me congeló en esa posición desde los pies. Lo primero que se me vino a la mente, pero que rechacé en un chasquido, fue que el maldito de Cameron me mintió incluso con esto, pues dijo que nadie podía escuchar mis gritos fuera de su puerta. No obstante, fue ese quejido doloroso y sufrido lo que me tensó.
—Yo… sigo siendo muy malo en estas cosas. Cada año digo que mejoraré, que ya no me preocuparé, pero no puedo evitar recordar,