CAMERON
La sorpresa caló en mí y me dejó en blanco por unos segundos, frío, y necesité empujarme para recuperar la compostura.
—¿Cómo…? ¿Para qué querría ella venir aquí? —inquirí en voz alta.
Por un momento incluso olvidé que Gregori estaba ahí, y que se suponía que le hablaba de la Reina Madre al Primer Ministro, por lo que se esperaba que mantuviera la compostura y el respeto.
—Probablemente solo quiere saber cómo te encuentras, Cameron. Es un gesto muy común si eres madre de un hombre al qu