GIANNA
Sin embargo, aunque ya podía caminar por mí misma, como todavía me cansaba un poco, terminé internada otros días en el hospital, en donde siempre me trataron bien y se aseguraron de cuidar de mí y del bebé.
—Ha aguantado bastante bien, señorita —murmuró un curioso Thomas mientras empujaba la silla de ruedas en la que me encontraba hacia la entrada del hospital.
Nadie sabía que estábamos aquí, ni siquiera Xander, porque no era propicio, pero las palabras de Tom me hicieron pensar… ¡Estuve