GIANNA
Después de un rato de procesar aquello, Tom insistió en preparar algo de comer, y merendamos. Él se fue a explorar la casa en busca de cualquier posible peligro o lugar por el que podrían asaltarnos mientras yo lavaba los trastes, y luego me guio hacia un pequeño estudio en la segunda planta, al final casi oculto de todo y todos.
—Vaya, es pequeño, que raro —murmuré.
Era un cuarto chico con apenas una mesita y varios archiveros, y poseía un olor curioso a humedad, además de una portátil