Laura llegó a su casa con el corazón acelerado y los ojos ardientes de emociones contenidas. Se quedó unos segundos junto a la puerta, respirando hondo. Luego, sin perder más tiempo, se dirigió a su habitación y abrió su maleta.
Cada prenda que guardaba, cada objeto personal que acomodaba, era un símbolo de su nueva vida. De su libertad.
Estaba lista para partir, y esta vez… nadie iba a detenerla.
Sofía su hermana observo y detallo que Laura subió a su habitación encendida de rabia y llorando