96. Tomarte a ti es la única medicina que necesito
Las buenas noticias llegaron a oídos de la familia, y con un límite de tiempo, fueron pasando a verlo durante los días siguientes. Prudence y Albert entraron juntos. La mujer no podía creer que su nieto estuviese en esa fría cama, pero, ahora que lo sabía despierto y luchando por recuperarse, su corazón se llenaba de júbilo.
Ethan y Tyler siguieron después, y aunque lo encontraron dormido gracias a un relajante muscular que le habían administrado minutos antes, no demoraron en hacer de las suya