64. ¿Intenta manipularme, señorita Raleigh?
Jack clavó las manos en el borde del escritorio hasta que los nudillos se le pusieron blancos, y en un intento desesperado por pensar con claridad e inteligencia, golpeó el vidrio templado y gruñó una maldición baja.
Kira lo miró con un poco de pesar y se acercó colocando una mano en su espalda. El gesto no consiguió tranquilizarlo del todo, pero ayudó a que respirara.
— Ve con los abogados, yo resolveré esto — le dijo, pero él negó.
— No te voy a hacer pasar por esta situación con Becca — habl