63. Besos en la oficina… y noticias de Becca y Miller
El lunes, sin avisarle siquiera, Kira se reincorporó en la empresa. Tenía mucho acumulado que no podía resolver desde casa y además se sentía un mueble más del pent-house porque allí todos parecían no querer dejarla mover un dedo, ni siquiera cuando de un simple vaso de agua se trataba.
Todo era culpa de Jack, y de sus órdenes irrefutables al personal de servicio.
En cuanto él la notó, el corazón se le aceleró desmedido… como solía hacerlo cuando la advertía cerca. ¿Qué hacía ella allí? Se preg