Alyssa levantó su mirada justo en ese momento, solo para darse cuenta de la mirada de sorpresa e incredulidad de Luke. Ella, analizando a Alyssa de pies a cabeza, señaló con temor a sus guardias con su mano abierta.
—Kenzo, suéltala, por favor —le ordenó Luke, su voz ya no era firme ni demandante como antes. Solo desconcertada.
De inmediato Alyssa sintió el agarre de Kenzo apretarse en su lugar.
—Pero, mi señora —se quejó el guardia—, esta mujer ha dañado los interruptores de la casa, vacío un