Alyssa fue arrastrada sin nada de cuidado escaleras arriba. Su corazón latía con frenesí, a sabiendas de que una vez que Alberto Anzola la viera entrar en la habitación, la mataría... o peor. Y, como si ese no fuese el colmo, Eros presenciaría su muerte. La situación no podía empeorar. Solo que Alyssa no se iría sin pelear primero.
Aún a sabiendas de que, si igual se soltaba ella no podría escapar, Alyssa se agitó del agarre que dos guardias aplicaban a sus costados. Ella logró retorcer sus esp