Ella se reincorporó erguida en el sofá, bamboleando sus piernas para que su vestido bailase junto a ella. Ella podía ver sus propias piernas brillar por la luz de la luna que se colaba por la pared de vidrio. – Oh, créeme, Eros, cuando estoy borracha es que puedo hacer muchas cosas divertidas.
Eros se tensó, completamente paralizado sobre sus pies. Alyssa lo miraba con una sonrisa ladeada y una mirada inocente.
Con un suspiro de frustración, Eros se dio media vuelta y se fue hasta el balcón det