Onell estuvo de acuerdo con lo que Eros había dicho. Pero tal parecía que su informante estaba tardando más de lo normal en aparecer, así que solicitó a otro de sus guardias que estaba cerca que buscara una videocámara. Luego, la encendió y la levantó frente a Alyssa.
Aquello se sintió peor al darse cuenta que, con eso, Onell planeaba chantajear a su padre.
– Vamos, Silvia bonita –murmuró Onell, dejándole caer en el regazo un periódico con la fecha de ese día que estaba en el envejecido escrito