Sintiendo la derrota calar en su interior, Alyssa retrocedió lentamente, tratando de alejarse de Alberto por inercia. Ella no se arrepentía de nada de lo que había sucedido ese día, pues un plan tan grande como el que ellos habían creado iba a ser difícil haberlo llevado a cabo. Y haber tenido al menos unas pocas victorias, era reconfortante. No obstante, que Alberto decidiera engañarla (de nuevo) también había estado contemplado. Por supuesto, ella no quería que aquel hubiese sido el final del