—La que caerás eres tú —susurró Alberto, desapareciendo la distancia entre ambos con dos zancadas. La pistola se clavó entonces en un costado de Alyssa, quién se sujetó los brazos y el hombro de Alberto para someterlo. Pero él seguía teniendo la ventaja en fuerza y altura—. Hace seis años te hice desaparecer, te borré del mapa —gruñó entre dientes—. ¡Se supone que deberías estar en un agujero bajo tierra, encerrada por la policía por terrorista! Pero, terca como una puta mula, reviviste aferrán