El aliento de Alyssa trastabilló, no se atrevió a bajar sus ojos al charco de sangre que con rapidez se mezcló con la arena del suelo. Su enojo estaba creciendo tan exponencialmente como el de Luke.
—¡Lo quiero a él!, ¿o acaso tengo que acabar con otras vidas para obtenerlo? No tengo distinción en matarte a ti, pero un bebé recién nacido me pesará por un tiempo en la conciencia —aquello finalmente llamó la atención de Alyssa, al punto de hacer que Lucrecia notara el cambio en su postura, la dud