Alyssa abrió la boca, temerosa al no saber qué decir—. Si quieres una explicación, puedo dártela después de...
—Siempre supe que eras ruda —le cortó su mamá, mirando de reojo el cuchillo mariposa que aún yacía en la palma de Alyssa. Ella lo guardó de nuevo, mientras comprobaba la glock de Eros que descansaba en su pantorrilla y la metralla en la parte baja de su espalda—. Verte liderando una tropa no me sorprende ni un poco; ese siempre fue tu sueño, después de todo. Tu padre estaría orgulloso