Al llegar a la verja de la residencia Russo, un guardia los esperaba allí. Evaluó primero a Blad y a Alyssa, mirándolos con rostros confusos y desaprobatorios.
Ellos no reconocieron a Alyssa y ella tampoco recordaba haberlos visto antes de huir de Italia hacía unos años atrás. Sin embargo, cuando ellos vieron a Livia, los tres soldados allí presentes quedaron con la boca abierta.
—¡Señora Russo!, ¿qué está sucediendo? —Fue instantáneo, la mirada del guardia viajó a la mano de Alyssa donde ella