Artem parpadeó rápidamente—. Vengo cansado de la fiesta, papá, quería ir a descansar un rato.
Alberto volvió a negar, apretando a propósito su agarre en la mano de Artem—. Oh, no te preocupes. Descansarás mucho a dónde iremos. En un momento nos vendrán a escoltar los guardias, nos iremos de aquí.
En ese momento, Artem sintió como su alma salía catapultada fuera de su cuerpo, él estaba empezando a sudar frío y sentía su pecho apretarse con un nudo bastante doloroso. ¿Qué estaba sucediendo?, ¿a q