Conmocionada, con el corazón arrugado, Alyssa estaba afuera del despacho de Eros. Bueno, siempre había sido para ella el despacho de Alessandro, pero, ahora que él no estaba, pasaba a ser de Eros. Sin embargo, Alyssa no le estaba prestando demasiada atención a estos tecnicismos, sino a su teléfono móvil que descansaba en su oreja.
El tono de llamada se repetía un par de veces, ella temió lo peor cuando una voz masculina al otro lado respondió al tercer intento de una llamada.
—Mockery —bramaron