Cuando Eros se despertó, el cuerpo de Alyssa estuvo aún dormido sobre el de él. Trató de no moverse demasiado para no despertarla; verla tan profundamente relajada, con la guardia baja, era un impacto visual para la imagen mental que Eros tenía de una Alyssa fuerte y vibrante, que él no pudo evitar contemplarla sobre sus brazos lo que quedaba de noche.
Sin embargo, Alyssa duró dormida unas horas más, pero su mente empezó a salir de la bruma del sueño cuando sintió la cama bajo ella temblar. De