Capítulo 57. Parte 2 – El precio del silencio
Alexia:
Pasan los minutos y llega un guardia; me pone las esposas y me lleva por un pasillo donde hay más celdas. Borrachos y personas de mala muerte gritan mientras pasamos por ahí. Llegamos a una sala; el guardia me quita las esposas y me deja sola mientras cierra la puerta por fuera. Miro hacia todas direcciones, me tomo las manos sudorosas; entretanto, espero a Isabelle hasta que detrás de mí aparece ella con dos cafés en la mano. Me hace tomar asiento dejando un café de mi lado; lo cojo, pero los nervios me hacen derramar el líquido. Sin embargo, ella me mira con una sonrisa amable, saca de su bolso un pañuelo desechable y limpia la mesa.
—Lo siento, estoy muy nerviosa —confieso.
—No te preocupes. Relájate, ahora seré tu abogada y quiero, o más bien necesito, que confíes en mí —muevo mi cabeza en afirmación—. Cuéntame lo sucedido, por favor; no omitas ningún detalle, porque todo será importante para poder ayudarte, ¿de acuerdo?
—De acuerdo.
—Empecemos. Me has dicho que golpeaste