Capítulo 52. Parte 2 – El eco de un llanto
Máximo:
Le pido a Alexia que intente descansar, pero se rehúsa; no quiere perder de vista a Pascal ni un segundo. Es un acto que no sé analizar con exactitud, pues no creí que convertirse en madre sería de esta forma para ella. ¿Será solo una reacción natural?
Mira a la pequeña, que duerme en el cunero, y sonríe emocionada mientras la observo desde un rincón. Está embelesada. En cierta forma me gusta que se comporte así, que ame a su hija por sobre todas las cosas. Ha llegado al punto de no querer que la enfermera se lleve a la niña para alimentarla; está dispuesta a amamantarla sin temor a que su figura cambie. Me sorprende gratamente, pues creí que sería más vanidosa. Al ver la importancia que le da a la maternidad, me enamoro aún más. He llegado a un punto de no retorno: ya no puedo, ni quiero, vivir sin ella.
Sin embargo, persiste la inseguridad de la prueba de paternidad. Siento por Pascal un amor infinito; si esto no es lo que siente un verdadero padre, quisiera saber qué es lo