Capítulo 41. El error de la confianza
Alexia:
El poder compartir con mi hija ha hecho que me olvide un poco de Máximo, que no piense tanto en él. Aunque sé que es imposible sacarlo de mi cabeza por completo, y más ahora, viendo cada día mi vientre crecer. Aun así, me siento tranquila, y esa paz es la que tanto necesito para llevar mi embarazo con normalidad.
Me siento ansiosa. Ya deseo ver a mi hija, y por supuesto a Laura, pero aún no han llegado del colegio. Camino de un lado a otro, miro el reloj más veces de las que quisiera admitir. Sé que debo ser paciente, sin embargo, es una virtud que la vida no me regaló.
—Se ve hermosa con esa panza, señora Alexia —comenta Marta mientras prepara verduras para el almuerzo.
—Es verdad, me veo hermosa —respondo sin modestia—. Me encanta verme así, pero te aseguro que es solo por el embarazo.
—Cuando estuve embarazada de Laura, mi panza apenas creció; en esa época yo estaba muy nerviosa —dice, mirando hacia un punto fijo, como si regresara a esos días.
—No recordemos momentos feos