El sonido metálico de las armas al ser desenfundadas retumbaba en los oídos de Javier y Aitana, quienes se encontraban rodeados, atrapados en una habitación llena de pantallas que mostraban toda la información que habían estado buscando. El aire estaba cargado de tensión, y cada segundo que pasaba parecía como si el tiempo mismo se detuviera, esperando a que todo se resolviera. La presencia de Nicolás, respaldado por sus hombres armados, se imponía como un peso sobre ellos.
-Parece que tu peque