El sol comenzaba a ocultarse en el horizonte, teñiendo el cielo de un cálido tono anaranjado que parecía contrastar con la frialdad de la atmósfera en el despacho de Javier. La sensación de estar atrapado entre dos mundos, entre la necesidad de venganza y el deseo de mantener su empresa intacta, le golpeaba con fuerza. La reunión con Helena había sido solo el inicio de una serie de movimientos que alteraría por completo el rumbo de su vida. Pero lo que realmente lo mantenía despierto esa noche