Las luces parpadeaban con un zumbido bajo en la sala, creando una atmósfera densa y casi palpable. Aitana y Javier seguían observando la pantalla, hipnotizados por la cantidad de información que se desplegaba ante ellos. Los nombres, las fechas, las cifras, todo parecía interconectado, pero había algo aún más inquietante: los rostros. Rostros de personas que ellos conocían, rostros de figuras poderosas en la política, en los negocios, rostros que habían sido la cara de lo que pensaban que era u