—Jamás pensé que tu nivel de locura por estar conmigo llegaba hasta aquí o quién sabe que más me puedes hacer, no puedo creer que te prestes para estas enfermedades María. —Ella se ríe por lo bajo.
—No me hagas reír o Lourdes nos escuchará. —Se acerca más a él.
—Si tanto le tienes miedo, no entiendo que haces aquí. —Detestaba a cualquiera que lo haya colocado en esa situación.
—Solo vine a arruinarte un poco la noche. —Lamentablemente Ale no podía taparse los oídos o hacerse el sordo, últimamen