—Pasado mañana, después de la boda, quiero que mi primo pase su luna de miel en el crucero. —Él acariciaba su cabello de arriba abajo.
—Es muy lindo de tu parte. —Levanta su mirada para verlo y él alza sus hombros.
—Se lo merecen. —Ella le sonríe y vuelve su mirada hacia abajo—. No sabía que estarías en la despedida de soltera de Monserrat.
—Yo tampoco me lo imaginé ni lo planeé, Anabella me invitó de último momento y tú no estabas en casa así que decidí salir, claro, si es que era bienvenida.