••Narra Charlotte••
Mientras colocaba los platos de la comida que papá había mandado a traer, sentía la mirada de aquel hombre sobre mí. No era una mirada discreta; era una observación intensa, casi desarmante, que me recorría de la cabeza a los pies y hacía que mis manos temblaran ligeramente al sostener la vajilla.
Sus ojos azules eran muy intensos, cargados de una determinación imposible de ignorar. Era como si fuera una presa y él un depredador. ¿O me lo estaba imaginando?
Desde el pri