Capítulo 87: La bestia y su presa.
Un escalofrío viajó por mi espalda. El vello de mi cuerpo se erizó y las piernas comenzaron a temblarme. Era la misma voz sin rostro que me seguía en mis pesadillas.
Y aquí estaba una vez más, detrás de mí, sujetándome, sin poder verlo. Era como si la historia se estuviera repitiendo.
El brazo que me rodeaba la cintura era como un anillo de acero. Presionaba mi vientre con fuerza, arrebatándome el aire. Me doblé a la mitad, sintiendo como si me comprimieran el abdomen.
—Que sorpresa —murmuró