••Narra Frederick••
El doctor Bennett no dudó al momento de hacer su trabajo. Sin el más mínimo temblor o temor, sus manos expertas comenzaron a obrar.
Charlotte yacía inmóvil en la cama, sus pestañas largas acariciaban sus ojeras marcadas. Su respiración era lenta y controlada. Cualquiera pensaría que estaba dormida mientras que el doctor limpiaba la piel lastimada de su costado.
Ella no hacía el más mínimo sonido, demostrando que la anestesia estaba surtiendo efecto.
Tomé su muñeca, sin