••Narra Frederick••
Habían pasado veintiséis horas desde que había dejado sola a Charlotte, lidiando con su dolor y su testarudez. Veintiséis horas observándola tropezar por el ala asignada de la mansión, dejando los platos sucios en el comedor, soltando alaridos al alimentar a su bola de pelos, llorando mientras comía ella misma. Sin contar lo mucho que le costaba descansar y doblarse. La biopsia le estaba pasando factura. La veía retorcerse en la cama, palpando su vendaje. Estaba dormida, per