••Narra Charlotte••
El aterrizaje fue suave, pero el aterrizaje en mi realidad fue brutal. Frederick me llevaba en brazos, sus pasos firmes y rápidos cruzándolo por la azotea del hospital hacia la entrada de urgencias. Yo me aferraba a su cuello con fuerza, sintiendo que el mundo entero se tambaleaba bajo mis pies.
—Frederick, por favor —supliqué, mi voz aún ronca por el llanto y la presión que había sufrido mi garganta—. Investiga el caso de mi padre. Solo mira las pruebas. Verás que te digo l