El camino de regreso a la mansión fue un torbellino de emociones. Cada kilómetro que recorría en el auto, el peso en mi pecho se hacía más insoportable.
Había tantos secretos que creía que me iba a ahogar en ellos. Y lo peor era que no solo le estaba mintiendo a una persona, ¡sino a dos!
Y ambos eran los hombres más importantes de mi vida.
Estaban ocurriendo tantas cosas la mismo tiempo que con solo pensarlo, me mareaba, me aterraba. Tenía tantos miedos, secretos y responsabilidad, que ya no